

ACTUALIDAD
20 de mayo 2023
Sintoístas vs derechos LGTB+
Grupos ortodoxos de la religión Sintoísta en Japón vienen trabajando, para impedir que en este país la comunidad LGBTQ+ pueda acceder a la posibilidad de contraer matrimonio, a pesar que la gran mayoría de la población lo considera justo y esta de acuerdo con esta iniciativa.
Aparentemente más allá del clamor popular el poder de esta religión ha logrado poner un freno a lograr derechos igualitarios. Conozca más:

Para millones de japoneses, la fe sintoísta no es tanto una práctica espiritual es más una manera de vivir, una parte de la cultura y es así que cada mes de enero, multitudes se reúnen en los santuarios para rezar con la finalidad de obtener buena fortuna para el año que inicia. Las familias llevan a sus hijos a celebrar ritos de iniciación y muchos buscan bendiciones para la suerte en el amor, los exámenes de ingreso a la escuela o las entrevistas de trabajo.
Pocos consideran que estos rituales dependan de una doctrina fija. El sintoísmo, una religión milenaria de origen indígena, no tiene dogmas ni escrituras oficiales, pero sí mucho poder. Así es que en días recientes una asociación nacional sintoísta ha tratado de difundir un mensaje ideológico extra conservador entre los legisladores, a fin de radicalizar la posición que el gobierno tiene sobre los derechos homosexuales y las personas transgénero.

Japón es la única nación del Grupo de los 7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) que no ha legalizado las uniones entre personas del mismo sexo, y los embajadores extranjeros han presionado al país del "sol naciente" para que apoye la igualdad con más fuerza durante la cumbre en Hiroshima que se realizará entre el 19 y el 21 de mayo en Hiroshima.
Las encuestas muestran un apoyo abrumador al matrimonio entre personas del mismo sexo en Japón. El clamor es tan fuerte que inclusive uno de los empresarios más influyentes del país calificó recientemente de "vergonzoso" que Japón no haya sancionado a los sindicatos.
Los legisladores, bajo la presión del grupo sintoísta y otras fuerzas tradicionalistas, se han quedado rezagadas respecto a lo que la sociedad demanda, luchando por oponerse al apoyo popular respecto de los derechos de las personas homosexuales y transgénero.
El verano pasado, la organización sintoísta distribuyó un folleto de 94 páginas en una gran reunión de miembros afiliados al Parlamento, en su mayoría del gobernante Partido Liberal Democrático, que incluía la transcripción de una conferencia que describía la homosexualidad como “un trastorno mental adquirido, una adicción que podría arreglarse con una terapia restaurativa”.

Esta semana, el Parlamento aprobó la posibilidad de discutir un proyecto de ley promovido por el partido Liberal Demócrata en el que con mucha "modestia" se establece que “no debería haber discriminación contra miembros de la comunidad LGBTQ+ y que deberían acceder al matrimonio". Los activistas y líderes de los partidos de oposición señalan que el proyecto de ley, es mucho más débil que el que fracasó hace dos años; y que solo tiene como finalidad maquillar la imagen del Japón, ante los miembros del G7.
Los expertos señalan que la Asociación Sintoísta de Liderazgo Espiritual, brazo político de la religión sintoísta y que supervisa 80.000 santuarios o "templos", se ha encargado de generar esta desconexión entre la sociedad en general y la esfera política, respecto la reivindicación de derechos homosexuales.

Es posible que muchos de los millones visitantes de los santuarios sintoístas, ignoran lo que los dirigentes de esta "religión" vienen realizando para oponerse a que la comunidad LGTBQ+ obtenga los derechos que le corresponden.
Kazuyoshi Kawasaka, profesor de estudios japoneses modernos en la Universidad Heinrich Heine en Düsseldorf-Alemania, señala que la influencia de esos grupos religiosos radicales “es mucho más importante que la del público que apoya el matrimonio entre personas del mismo sexo”. Evidentemente los abogados del grupo sintoísta se defienden señalando que se trata de opiniones aisladas que no reflejan el sentir de la comunidad, pero lo cierto es que en el sitio web de esta asociación se dice que el matrimonio entre personas del mismo sexo "son movimientos para desmantelar la estructura familiar".
Durante una entrevista con medios extranjeros el mes pasado, el primer ministro Fumio Kishida-1957 explicó porqué en el Japón aún no se había legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo. “La situación que rodea a cada país es diferente, se necesita una discusión cuidadosa y exhaustiva”. Osea puros pretextos.

La influencia de la derecha religiosa en los políticos conservadores de Japón permaneció en gran parte oculta hasta el asesinato el año pasado de
Shinzo Abe (1954-2022), el ex primer ministro que fue asesinado a tiros por un hombre que guardaba rencor contra la Iglesia de la Unificación, un movimiento religioso marginal ortodoxo.
Después de la muerte del ex ministro Abe, los medios japoneses descubrieron conexiones estrechas entre esta iglesia de corte radical y más de 100 miembros del Parlamento, incluido el ex primer ministro asesinado. Los miembros de la Iglesia de la Unificación también han hecho campaña en contra de los derechos de los homosexuales y las personas transgénero en Japón.
Un editorial en el World Daily, un periódico con estrechos vínculos con la iglesia sintoísta, declaró recientemente que la lucha por los derechos LGTBQ+ “puede desencadenar crímenes” y que “las mujeres trans pueden invadir los espacios que hoy las mujeres tienen”. Absurdo pero real.

A medida que un número cada vez mayor de municipios en Japón han aceptado demandas judiciales señalando como inconstitucional el hecho que las parejas del mismo sexo o puedan unirse, la Asociación Sintoísta ha empezado a sentirse muy amenazada y ha creado una red de presión política para impedir que los homosexuales alcancen sus derechos; así lo ha señalado Tomomi Yamaguchi, profesor de la Universidad Estatal de Montana que tiene la cátedra de "Género y Sexualidad en Japón".
Tomomi Inada ex ministro de defensa y legislador fue quién hace dos años lideró el proyecto de ley para lograr el matrimonio igualitario y hoy que el proyecto se devolverá a debatir recibe llamadas diarias de personas que le piden que decline sus pretensiones, al punto que Inadaptación ve peligrar sus posibilidades de reelección.
Los embajadores extranjeros para la reunión del G7, encabezados por el enviado de los Estados Unidos, Rahm Emanuel, se han pronunciado en apoyo del actual proyecto de ley, que tiene como finalidad lograr el matrimonio entre personas del mismo sexo. Desafortunadamente los prejuicios y la apatía política de los legisladores japoneses dificulta que los defensores de los homosexuales y transgénero recluten aliados. Los votantes piensan que "nada cambiará, por lo que no están interesados en la política y no presionan a pesar de estar de acuerdo con el matrimonio igualitario", dijo Gon Matsunaka, director de Marriage for All Japan, un grupo de defensa.

Los líderes empresariales argumentan que Japón necesita alinearse con sus pares internacionales para contratar trabajadores sin importar su preferencia sexual, a fin de promover la igualdad, lo cual favorece el ritmo económico.
Takeshi Niinami director ejecutivo de Suntory, el gran fabricante de bebidas y presidente de la Asociación Japonesa de Ejecutivos señala que “Los empresarios de Japón han estado insistiendo en que debemos ser homogéneos”, pero a pesar que muchas empresas japonesas ofrecen beneficios a parejas del mismo son muy pocos los que declaran abiertamente su preferencia sexual. Patrick Jordan, vicepresidente de recursos humanos de Coca-Cola Japón, dijo que solo conocía a un empleado japonés en una oficina de cerca de 600 personas que se declaró abiertamente homosexual.
La intolerancia de las relaciones homosexuales o la identidad transgénero en Japón es relativamente moderna. Durante el período Tokugawa, que abarcó desde el siglo XVII hasta mediados del siglo XIX, los hombres samuráis se involucraban en relaciones con parejas del mismo sexo, dijo Gary Leupp, autor de "Male Colors: The Construction of Homosexuality in Tokugawa Japan".
Hoy la presión religiosa y los paradigmas parecen imponerse frente a la posibilidad que los homosexuales japoneses conquisten sus derechos. En un país que es el abanderado de la innovación tecnológica, están atrasados en muchas otras, ya que es mucho más importante que una pareja homosexual tenga los mismos derechos a lograr por ejemplo un nuevo gadget electrónico.